Gestores… the end

Hace ya un par de semanas os traíamos al blog la experiencia del debate final que disfrutamos en la primera edición del Diploma de Alta dirección Enfermera impartido por la ENS en colaboración con el ISCIII del que formo parte como docente en uno de sus módulos.

Dentro de aquel debate hablamos de varios temas, como dejé en el anterior post, pero se nos quedó uno en el tintero, que por lo complejo y la “chicha” que tiene, decidí dejarlo para un post completo.

El tema, es interesante… El retorno (no del Rey) pero sí de los gestores que han finalizado una etapa de su vida laboral. El punto (¿final, a parte?) en la gestión.

Dentro del debate se planteaba la siguiente pregunta: “¿Qué sucede con un gestor que ha dedicado años de su vida laboral a ejercer una labor tan compleja?, ¿Debería tener algún tipo de retorno?, ¿Tendría cabida una compensación económica? ¿Tiene sentido?”

Las respuestas no tardaron en brotar entre los alumnos del diploma, mi opinión, si me lo permitís, me la reservaré hasta el final.

Una parte comentaba que se podía mantener algún tipo de remuneración adicional en compensación por los años dedicados a la gestión…

Otros que debería ser obligatorio un periodo de reciclaje en labores asistenciales antes de retornar al puesto base.

También salió a la palestra que son puestos muy maltratados en algunos casos, y que el regreso al puesto de base puede provocar recelos por parte de una parte de la plantilla si alguna de las decisiones que se tomaron en su día les afectaba… otros compañeros replicaban que las decisiones que se toman en gestión deben ir de acuerdo con tu propia ética, y que si actuaste en consecuencia no deberías temer al regresar al grupo…

Otros, comentaban que la gestión no siendo obligatoria (como el puesto asistencial que te asignan en un momento determinado) ya tiene una remuneración específica mientras se ejerce, y que hoy por hoy son puestos de confianza o de acceso vía concurso que en ningún caso son categorías que se asuman de forma vitalicia.

¿Complicado verdad?

Por tanto, si sabemos que la gestión, hoy por hoy, tiene un carácter de temporalidad elevado, y que la vinculación al proyecto político de la comunidad autónoma en la que se desempeñe hace que los nombramientos varíen según quien gobierne… se llegaron a las siguiente conclusiones:

  • Son puestos por períodos definidos
  • Quien los acepta conoce esa temporalidad y recibe una remuneración específica para ello
  • No son obligatorios
  • Son puestos de complejidad alta, dedicación, estrés…
  • Regresar al puesto de base es complicado en aquellos que hayan tenido que ejercer la gestión en periodos convulsos, las decisiones se pagan luego.
  • Ese condicionamiento en las decisiones es un hándicap a tener en cuenta en gestión. [Hago lo correcto vs hago lo que luego no me dará problemas]
  • Se pierden destrezas y se estanca el conocimiento cuando se está alejado de la asistencia
  • No existen sistemas de valoración de la gestión, ¿cómo premiar al buen o mal gestor?
  • Deberían abordarse estos puestos por proyectos, medir su grado de implantación y actuar en consecuencia al finalizarlo.
  • La profesionalización de la gestión evitaría algunos de estos problemas, generando un nicho laboral de profesionales con formación y competencia exclusiva en gestión y no aprendiendo sobre la marcha.
  • Algunas comunidades autónomas encuadran los periodos en 5 años, a fin de no coincidir con una sola legislatura y así trabajar con libertad por el proyecto, no supeditado a la politización de la gestión
  • Determinados gestores con una veteranía reconocida (ahí ya había problemas para medirla) serían idóneos para trabajar en puestos clave donde su grado de experiencia y conocimiento del sistema sirvieran a las nuevas generaciones de gestores. Su voz en órganos de decisión (con voz pero sin voto) aportaría conocimiento a la organización.

Mi opinión, como ya os anunciaba al principio, me la he guardado para el final.

Creo que la gestión es una parte de nuestra profesión a la que hoy por hoy accedemos de forma voluntaria, siendo esto así, si no te gusta, o no crees que estés capacitado para ello, no debería nadie obligarte, por lo que su acceso, y salida (no nos olvidemos) debiera, al menos en teoría, ser voluntario.

Es un puesto siempre sujeto a la crítica, a la crítica dura, despiadada, de quien te conoce y de quien no, de quien necesita construir un villano, como me contaban una vez, para poder dar explicación a todas las cosas negativas que suceden en una unidad/organización.

La confianza es básica en tu día a día, construirla requiere tiempo, paciencia y saber hacer… destruirla, solo requiere un segundo.

Por ello es duro, pero también gratificante, ver como consigues cohesionar un equipo, como consigues que crezca y mejore, que se implique y se motive… es como la dirección de una obra de teatro, la sufres, la ensayas durante semanas, pero luego entre bambalinas te enorgulleces con la reacción del público y los aplausos.

A veces no todo es tan bucólico, porque no puedes controlar todas las circunstancias y no logras las metas que tenías en mente, al menos entonces te queda la satisfacción de que has hecho las cosas de la forma más correcta, salvaguardando ante todo al usuario sin menoscabo de los profesionales que están a tu cargo.

El retorno debe ser algo que tenemos que tener en mente desde el minuto uno, no podemos olvidar que esto es una faceta de nuestro trabajo, que no elimina el resto, podremos regresar a la asistencia, a la docencia, a la investigación… una cosa no quita a la otra.

Deberíamos trabajar por proyectos, que se nos midiese y se nos evaluase, saber qué grado de implantación hemos tenido durante nuestro ejercicio y qué objetivos hemos logrado, tanto de los que nos marcamos al principio como de aquellos que de forma colateral hemos logrado por el camino.

Finalizado un proyecto, debemos replantearnos el momento en que nos encontramos, si queremos seguir o necesitamos una pausa (a mí me ha sucedido).

Por todo ello, el retorno debería ser algo normalizado, sin estridencias, el fin de una etapa y el inicio de otra… no creo que sean necesarias prebendas, adaptaciones o “premios”. Sin embargo el sistema no es perfecto, y todos sabemos que buenos gestores pueden quedar aparcados por el camino hasta que alguien de nuevo repare en su valía. ¿Gestión del talento? quizá sea esa la asignatura pendiente…

Una vez cerrado un ciclo con el tiempo volver a la gestión puede que sea una opción, o no… de nosotros depende, de nuestra trayectoria y en ocasiones… de quienes dirigen a la postre las organizaciones.

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