Zapatero a tus zapatos

Os extrañará el título de este post, la verdad que hace ya casi un mes que me he tomado unas vacaciones blogueras, la verdad, muy necesarias por otra parte, para aclarar mi mente y enfrentarme al nuevo año con las pilas cargadas.

La idea no era precisamente empezar el primer post del año hablando de un tema tan áspero, pero las circunstancias de esta semana se nos han dado así, y creo que es un tema lo suficientemente interesante como para compartirlo con todos vosotros.

Pues bien, el tema que nos acontece es la “charla” que he mantenido con un compañero del equipo A acerca de en donde nos tenemos que meter, a su criterio, las enfermeras.

El caso acontece hace unos días, donde, durante el transcurso de una intervención, una enfermera manifestó su opinión y criterio profesional sobre cómo se estaba realizando la cirugía en cuestión, opinión por otra parte que, aun callando, compartían el resto de profesionales que estaban en ese momento en el quirófano.

Omitiré las circunstancias mas relevantes del caso, por aquello de anonimizar la situación, pero el tema que me levantó ampollas, fue la insinuación del compañero del equipo A, días después, de que las enfermeras nos debíamos meter en nuestros asuntos.

Mi contestación, como no podía ser otra, fue breve, concisa y mas que cierta, “esos son nuestros asuntos”.
La integridad del paciente es nuestro asunto, preocupación, trabajo y objetivo desde que el paciente entra por la puerta del quirófano hasta que la abandona para ir a otra unidad, todo lo que hacemos está orientado a velar por nuestros pacientes, y si (pongamos) de pronto a un cirujano se le va la cordura y decide hacer una burrada en una intervención lo lógico es que saltemos como agua en aceite.

Me dio mucha lástima escuchar de boca de un compañero (del equipo A) insinuarme que debíamos oir, ver y callar, pero lo que mas lástima me dio, fue enterarme de que ese mismo comentario ya lo habían oído antes de labios de una enfermera del centro.

¿Qué nos pasa? ¿todavía a estas alturas tenemos que ser Asistentes Técnicos Sanitarios a la vieja usanza?, ¿tenemos que temer las represalias de un médico por llevarle la contraria? ¿no somos independientes, profesionales y “mayorcitos” para tener criterio en nuestro trabajo?

No quiero perder ni un segundo mas de mi tiempo en gente tan retrógrada y antígua que piensa que en un hospital cada categoría profesional  es como un equipo de una liguilla de fútbol en un todos contra todos donde parece que lo único importante es que uno quede por encima de los demás, o que cada categoría se levanta por las mañanas con la esperanza de poder jorobar el día al resto.

Me quedo con los muchos compañeros que aplaudieron el coraje de la enfermera que en un momento determinado alzó la voz para decir que el emperador estaba desnudo, y con los que cada día comparten su trabajo en equipo y donde todos somos conscientes de la importancia de todos los profesionales y de la necesidad de cada uno de ellos.

Me quedo con la foto que mi equipo enviamos al congreso de enfermería quirúrgica, foto que me enorgullece y que me encanta ver cada mañana cuando entro en la salita de estar de nuestro quirófano… por mas que a uno le escueza:

Y si, las manos son las nuestras, las de los profesionales que componemos este equipo.
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4 comentarios en “Zapatero a tus zapatos

  1. Hola Mónica, por desgracia es algo muy común que a muchas enfermeras “el traje” de secretaria le quedaría mejor… en el aspecto de asunción de competencias/responsabilidades tenemos una profesión más dividida de lo que aparenta.
    Esta gente, en general, forma parte del clan “mopongo” y se siente muuuy feliz de pagar cuotas para que le organicen cursos de yoga y punto de cruz.
    Lo único que les digo es que si bien su opinión puede ser legítima no por ello ha de lastar las aspiraciones y potencialidades de una profesión que tanto cuesta formar (y ahora más) porque con esas actitudes corremos el serio riesgo de que se justifiquen rebajas en cualificación… “total para lo que son capaces de hacer”.

    Tienes gente en tu equipo que conoce lo que se llama “fallo de rescate”; pues bien, si las enfermeras 'callaramos' SIEMPRE simplemente habría hasta 50 veces más Eventos Adversos, así que sigamos haciendo lo que sabemos y velando porque la actividad del conjunto del equipo no ponga en peligro a quien importa: El paciente.

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  2. Anónimo

    Desgraciadamente la “AUTORIDADAD” como norma da la razon siempre al jefe de Servicio y sus acolitos, aun teniendo conocimiento y denuncia de negligencias, hasta que la burrada sale en los papeles y entonces buscan al chivato en lugar de poner orden en la casa a su tiempo.
    Despues de 35 años y muchas “hostias” la ley de supervivencia te indica que es mejor no meterte donde si te han llamado pero nunca te han hecho caso y te has jugado tu carrera profesional e incluso los garbanzos.
    ¿TENEMOS QUE SER HEROES?

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  3. Hace ya tiempo, leía en el blog de Salva:… “La palabra equipo se viene usando tanto y tan libremente en sanidad que ha perdido su verdadero significado. Seis individuos en una habitación haciendo cada uno su própio trabajo son un grupo, pero no necesariamente un equipo.”…(http://cuadernillosanitario.blogspot.com/2008/04/enfermera-quirrgica-dedicada-un.html)

    Personalmente, no me gusta lloriquear eso de que a las enfermeras no nos hacen caso, eso de que a las enfermeras nos cuesta más,… esa especie de complejo de inferioridad, en el que pensamos que alguien nos pone la pierna encima…

    Por desgracia o por gracia, como dices nuestros zapatos son los mismos que los del equipo A, y es que supuestamente trabajamos en equipos multidisciplinares.

    Independientemente de problemas puntuales, o personales, que habrá que resolver, o no, siempre he sido partidario de acotar cuales son las cosas que sientan mal, un diálogo sereno en el que pongamos en común hasta dónde nos podemos exceder de nuestros límites o atribuciones profesionales.

    Dicho esto, que es como decir nada, hay que recalcar varias cosas:

    1) enfermeras bien formadas salvan vidas. Evidentemente la reducción del fallo de rescate está relacionada con una enfermería bien capacitada, y una enfermería bien capacitada podría parecer que está poniendo en entredicho el trabajo del cirujano, sin embargo visto desde una perspectiva de trabajo de equipo, un miembro del equipo contribuye a que las cosas vayan bien.

    2)La reciente tendencia a la notificación de incidentes o efectos adversos, incluso de casi incidentes, que es uno de los pilares básicos de la seguridad de pacientes, no distingue quién notifica, su categoría profesional, ni nada, simplemente se busca saber que pasó, para aprender y que no vuelva a suceder.

    3) Aunque el sistema no lo reconozca, existen niveles de competencia y rendimiento diferentes en cada categoría profesional, en cada centro, en cada servicio… aunque este tema sí que es peliagudo de tratar…

    Dicho esto, solo queda desearnos más capacitación para el trabajo en equipo (Para lo que hay creo pocas personas preparadas y pasaría sin duda por haber hecho deporte de equipo en la juventud…, ya que nuestro sistema educativo no puede contemplar cuestiones como las que contempla el sistema japonés por ejemplo) y mejor liderazgo de los equipos, ya sabéis que soy enemigo de las “normativas”.

    Parece paradójico, pero en nuestro mismo área sanitaria hay ejemplos de enfermer@s con competencias de dirección sobre los médicos del equipo (Que no van en ningún caso a interferir en las competencias profesionales de los mismos), y que en circunstancias concretas deben evaluarlos.

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