Gestión de Incompetencias

Hace ya algunas semanas que leí esta reseña de un libro, venía a decir algo así como esto:

“La gestión de personas es en resumen gestión de incompetentes… (..) la gente competente no necesita que la gestionen”

A priori me pareció una frase un poco frívola, trata a los trabajadores de una forma demasiado impersonal, pero si la piensas de forma objetiva, no se puede estar más de acuerdo.

Todos por ser incompetentes en mayor o menor medida, necesitamos que alguien nos gestione, a nosotros, a nuestras tareas, los recursos materiales que consumimos, nuestro tiempo…
¿Os imagináis que no nos gestionasen el tiempo? ¿ni los objetivos? ¿ni las tareas a desempeñar?… la sociedad nipona puede que no notase el cambio, ya que tienen fama de ordenados y abnegados trabajadores, pero, ¿os imagináis en España?
Es evidente que necesitamos que nos gestionen, que nos pongan orden, que “temamos” ( y lo entrecomillo porque no es un temor propiamente dicho) cometer errores, y que nos pidan responsabilidades cuando no actuamos correctamente.

A veces, cuando tengo que organizar tareas, siempre me hacen la misma pregunta:

¿porqué tengo que hacer yo esto? 

Nos cuesta muchísimo asumir responsabilidades, porque no nos equivoquemos, TODOS las tenemos en mayor o menor medida.
Es mucho mas fácil quejarse, echar la culpa a la falta de tiempo, de medios, de materiales, de personal, que asumir en determinadas circunstancias que la clave está en nosotros mismos.

¡Ojo! que no quiero generalizar, porque desgraciadamente en muchas ocasiones si que existen problemas no solucionables por nosotros que nos complican la labor cada día. Veo a diario consultas de especialistas atestadas de pacientes y a médicos quemados, que cada día ven a unos 40-50 pacientes y salen a las tantas, pero curiosamente los que luego más se quejan y mas ruido hacen son los que tienen menos pacientes, entran a las nueve y pico de la mañana y tienen a la auxiliar de enfermería dando vueltas a media mañana como una loca porque no sabe donde se ha metido el médico de su consulta…

Necesitamos que gestionen nuestras incompetencias.
Si todos fuésemos perfectos en nuestro trabajo, sobraríamos la mitad de los mandos intermedios y una décima parte de la plantilla, si fuésemos ordenados, limpios, curiosos (como se dice en Asturias) tendríamos todos mucha menos tarea… ¿os imagináis un médico que al coser el último punto no se marchase corriendo del quirófano y colaborase en la cura de la herida o desmontando el material?, ¿o que todo el personal dejase el vestuario ordenadito y colocado cada mañana?… sería la panacea.

Esta semana he estado charlando virtualmente con @carmenvillarb supervisora de esterilización y anteriormente del área quirúrgica. Me gusta mucho su visión de las cosas porque ha estado al frente de dos servicios que por fama somos como el perro y el gato, aunque luego pueden convivir juntos y adorarse, pero todo el mundo da por sentado que no se pueden llevar bien.

Me hizo gracia porque hablábamos del tema de la ropa quirúrgica, los problemas que hay cada mañana al entrar a nuestros servicios con el tema del vestuario, ¡no tenemos ropa para entrar al turno!.
¿Cual es el problema? pues hombre, entre la que se tira a la basura por descuido o por “incompetencia”, la que mas de uno extravía para su casa, y la que usa el resto del hospital por no bajar a lencería o porque el “verde sienta muy bien”, al final pasa como ayer por la mañana en mi servicio, 7.45 de la mañana, 3 pantalones de la talla P para todo el personal…

¿Pero quién gestiona esas incompetencias?
Todas mis compañeras saben que no se puede salir con ropa verde del área quirúrgica, y saben que no me hace ninguna gracia que nadie se salte esa norma, de hecho nunca me han visto a mí saltármela ¿pero de qué sirve tener a todo un equipo de quirófano concienciado, si luego en una reunión fuera del área con mas personal, encuentran a especialistas quirúrgicos y no quirúrgicos vestidos de verde en presencia de los que son sus jefes? ¿Como mantienes tus argumentos entonces? ¿Las normas son solo para unos pocos?
No tengo respuesta para estas preguntas, solo se lo que yo puedo hacer, seguir concienciando que el uso de ropa quirúrgica en un quirófano responde a criterios de higiene y seguridad, no a la estética o a la comodidad.

Otro de los temas que comentamos a razón de las “desapariciones” en quirófano fue el tema del instrumental, aunque yo no estoy al frente de esterilización en mi centro, sino que está mi compañera @lumips, es algo que hablamos muchas veces, y que otros supervisores me refieren en ocasiones.
Parece que nunca salen las cuentas, las matemáticas no son lo nuestro por lo visto. Se entregan 4 kits de curas, pero regresan 2, se entregan 3 tijeras y vuelve 1… y luego en planta juran y perjuran que allí no hay mas…
Nunca entenderé muy bien, porqué demonios cuando se presta un cartón de leche a urgencias o uno de café a la UCA, no pasan mas de tres días para que lo devuelvan ¡y sin que nadie lo reclame!

Como cuenta @carmenvillarb en su blog el problema es la gestión de lo cotidiano la gestión de las pequeñas incompetencias de cada uno, donde todos tenemos que ser responsables de nuestra pequeña parcela de trabajo, auxiliares, celadores, médicos, enfermeras, personal de limpieza, administrativos… ¡todo el mundo es responsable de su trabajo! y el material y los recursos con los que trabajamos son parte de esa responsabilidad. Las cosas por ser pequeñas o baratas no son menos importantes, ya que repetidas en el tiempo suponen un coste adicional que aunque no nos demos cuenta repercute en todos nosotros.

Si en una caja de instrumental de una cirugía falta el más mínimo porta o bisturí, lo dejamos reflejado en veinte sitios para reponerla en cuanto sea posible, y si la pieza es una pieza específica de la cirugía entonces ya ni hablamos, la urgencia es mayor para reponerla.
Sin embargo fuera del área quirúrgica, el material, si bien es necesario, no es tan imprescindible, si no puedes curar con una pinza de disección, te puedes arreglar con un Kocher, y si no tienes un porta para dar un punto… bueno, no os voy a contar los malabarismos que he llegado a hacer yo misma en urgencias, que luego esto se lee 😉
Entonces, ¿porqué desaparece el material?, se tira sin querer como apunta Carmen Villar, se extravía, se guarda para otra ocasión ¡como si el servicio de esterilización pidiese bula papal para entregarlo cuando se le pide!, ¿lo chorizamos?

La clave es responsabilizarse cada uno de su trabajo y sus recursos, tanto si eres una enfermera, una auxiliar, un médico o un celador. Y a los que encima nos pagan por una responsabilidad extra, ejercerla para exigir que los demás asuman la suya.

Os dejo una reflexión personal.

Por mucho que me duelan las críticas, las prefiero a los elogios, porque estos me alegran la vida unos minutos y las críticas me dan lecciones para aprender a ser cada día mejor.

Mónica  L. Ventoso.
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2 comentarios en “Gestión de Incompetencias

  1. Hay una diferencia muy fina pero importante entre la muy deseable y sana crítica constructiva y lo que llamo “apedreamiento”.

    No se trata sólo de que hay gente que critica o analiza algo aportando una solución (a su conveniencia la mayoría de las veces si, pero siempre se puede uno “quedar con la copla”) sino que, además, los elementos del análisis y la comunicación que realizan son algo diferentes; por lo general, una buena crítica proviene de una reflexión y no se platea de sopetón o a quemaropa.

    Las personas que piensan que en el sueldo sólo va el horario (que luego ni cumplen escudandose en “los otros”) suelen ser los que dicen “defender lo público” pero luego siempre queiren que 'la responsable' se encargue… salvo si el encargo es llamar a capítulo por deteriorar o 'cambiar de sitio' un artículo; en cuyo caso 'a mi no me mandas'… como si esto de comprometerse con lo que es de TOD@S tuviese que ver algo con la autoridad.

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  2. Puff! Menudo post!, creo en cualquier caso que mezcla muchas cosas diferentes de la gestión.
    En primer lugar el tema de la gestión de personas, o la “gestión por competencias” es un modelo creo que muy interesante para la aplicación en nuestras organizaciones, cuando hablamos de competencias, no hablamos de una valoración de quién es un buen profesional y quien es malo, de los que son competentes o incompetentes de forma subjetiva, sino un método para adaptar a los trabajadores a los puestos de trabajo, de manera que los gestores deben primero definir estos puestos de trabajo con sus competencias, a poder ser en diferentes niveles.
    La gestión por competencias (conocimientos, habilidades y actitudes), puede luego servir para seleccionar personal, darle autonomía, valorar la carrera profesional, los incentivos, las necesidades de formación,…así una persona sería competente/incompetente para un determinado puesto de trabajo.
    Sin haber querido dar una clase sobre la gestión por competencias, quizás la valoración de la primera frase es un poco frívola. A las personas no se las gestiona, se gestionan las organizaciones, los procesos, los puestos de trabajo, las normas, pero afortunadamente las personas nos autogestionamos, y hacemos lo que podemos, nos dejan, o simplemente queremos en nuestras organizaciones.
    Otro tema es la organización en la empresa pública, en la que cada uno hace lo que quiere y no pasa nada, en todo el organigrama. Y contrariamente a lo que cuentas, creo que sí, que no solo sobrarían, sino que SOBRAN la mayoría de los puestos intermedios en nuestras organizaciones.
    Habría mucho que hablar sobre gestión, pero supongo que de lo quehablas, es de la dilución de la responsabilidad, que acaba en un mal funcionamiento de las cosas, pero no se trata de incompetencia, al menos no de la de los trabajadores de a pie.
    Hablamos de incompetencia cuando una enfermera de una planta de otorrino, no sabe manejar la via aerea de una traqueostomía, de que la dirección de enfermería no ha definido los procesos de cuidados de una organización, o incluso que un supervisor no lidera la consecución de objetivos de una unidad.(Si es que los tiene)
    A lo que tu te refieres, no es una cuestión de incompetencia, sino de negligencia o incluso de boicot, muy dificil de combatir en un ambiente tan politizado y sindicalizado como en la sanidad pública.
    Sería interesante cambiar nuestra forma de organizarnos, dejar estas normativas basadas en las FUNCIONES, y empezar a trabajar aspectos como la MISION,VISION y los VALORES, para poder concentrarnos en objetivos concretos.

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