Con estos mimbres hagamos nuestros cestos…

Hace una semana asistí a las primeras jornadas técnicas de gestión clínica que se celebraron en Oviedo, al fín y al cabo, para algo que se da a los profesionales de forma gratuita y a la vuelta de casa no se podía desperdiciar la ocasión.
Si alguno de vosotros me lee en tweeter vería que estuve “retransmitiendo” las jornadas el tiempo que duró la batería de mi tablet. Los temas fueron variados e interesantes, sobre todo porque nos acercaban a los más profanos en la materia al mundo de las UGC/AGC, el sistema, por resumirlo mucho para los que no lo conozcan, se basa en una autogestión de un servicio (Unidad de Gestión Clínica) o de incluso un Area de salud completa (Área de Gestión Clinica), en base a unos acuerdos previos establecidos. Algo así como que tras apalabrar estos mimbres, te haces tu los cestos que necesites, y si te sobran varillas eso que te llevas.

Perdonen los mas duchos en el tema, quizá mis definiciones no sean muy precisas o formales, pero al fin y al cabo la idea es que “nos entendamos”.

Por otra parte en el informe de la gestión clínica de 2011 me creí de pronto en un mitin político, a puntito estuve de escuchar la sintonía de turno al terminar la exposición del ponente, y es que, según están soplando las tornas políticas en nuestra región, la semana pasada estas jornadas, sonaron a despedida y cierre.

Todo se había hecho fenomenalmente; en menos de un año tal pareciera que la salud asturiana hubiese dado un giro completo de timón.
La verdad es que no todo se ha hecho mal, pero el autobombo me molesta bastante y creo que siempre hay que echarse una de cal y una de arena, poner sobre la mesa, lo que efectivamente se ha hecho bien, pero también aquello en lo que se debe mejorar, para compartir las opiniones y poder sacar en claro qué podemos cambiar.

No podemos decir que tenemos saneadas las listas de espera quirúrgica, sin desgranar que efectivamente, no se está esperando ( sin motivo ) mas de 180 días para una intervención, cuando, para cumplir esta norma que no distingue entre un lipoma anodino y una prótesis de cadera (donde evidentemente la calidad de vida es peor) se están realizando (afortunadamente no en mi hospital) peonadas que encarecen y saturan la sanidad pública hasta el infinito.

Porque, ¿qué implica realizar peonadas en un centro hospitalario?
Compañeras que las viven a diario, y no precisamente en primera persona (lo que conllevaría compensación económica) explican, no faltas de argumentos, que las peonadas saturan las unidades de hospitalización y premian únicamente al personal que efectúa la primera asistencia.

Pinchar aqui para consultar las listas de espera quirúrgica SESPA

Parece difícil de entender, que, por regla general ( no vamos a generalizar ), en horario de peonada se realicen un mayor número de intervenciones de similares características que en horario normal y que el personal, bien por estar más incentivado (económicamente se entiende) es capaz de trabajar más eficientemente que en un horario que dispone de las mismas intervenciones entre las 8 y las 15h, pero sin incentivo económico.

Sin embargo, no solo el personal de enfermería y los facultativos ven incrementada su carga de trabajo previo pago, ya que salvo excepciones, otros profesionales tienen mayor carga asistencial sin compensación alguna: celadores, limpieza, esterilización, unidades de hospitalización que reciben pacientes a horas poco habituales, reanimación… ¿se tiene en cuenta a toda esta plantilla de personal?

Luego, ¿es necesario aumentar los costes y saturar a los trabajadores para cumplir con los números?, ¿no tendrá más sentido calificar las intervenciones en función de la gravedad o de la disfuncionalidad para tener que estar más o menos tiempo en lista de espera?
Sinceramente si yo tengo un lipoma y no me duele, prefiero esperar meses si así se prioriza otra intervención que provoque mas molestias a quien la padece

¿Saldría más barato abrir quirófanos ordinarios en turno de tarde habilitando personal, en lugar de pagarlas a precio de oro trabajando a destajo?
¿Qué sentido tiene cerrar plantas, para ahorrar personal, si luego saturas las abiertas con camas extra bajando la calidad asistencial y la seguridad del paciente?
¿Cómo se puede mantener la actividad asistencial en verano si nos piden reducir considerablemente las contrataciones?
¿Porqué no se premia la eficiencia? es decir, ¿no vicia el sistema saber que si no cumples con los objetivos, la solución es hacer de tarde peonadas cobrando un buen plus económico?
Parece bastante lógico, que si te bajan el sueldo, una buena forma de compensarlo es hacer peonadas, y para generalas lo único que hace falta es incumplir con los números… A priori parece un sistema sencillo de influenciar…

Quizá no sean mas que pensamientos idealistas que una tiene quizá desde la ingenuidad y el desconocimiento de los aspectos de gestión que impulsan este tipo de acciones, pero creo que desde las bases, desde los que estamos a pie de mesa quirúrgica, se pueden sacar muchas ideas de gestión del día a día, de cómo ahorrar en cada acción, en pequeñas cosas, de como la inversión de poco dinero, implica el ahorro exponencial por otra parte.

Por eso me atrae tanto la idea de las UGC, la capacidad de que una unidad se autogestione con un presupuesto, de poder poner tus propios objetivos y metas y experimentar con el saber y el conocimiento de las bases y no teorizando en papeles desde directivas lejanas que desconocen el día a día.

Pero las ideas, y el papel, o en este caso, la pantalla, lo aguanta todo.
Soñar es gratis, y pensar utópicamente en que todo el mundo puede trabajar en equipo para un bien común, en que el ahorro de costes de cada uno beneficia al grupo, y en que la eficiencia debe ser algo más que conseguir siempre “lo que quiero y cuando quiero” no es mas que un esbozo de nube en un cielo demasiado tormentoso como para que cobre forma.

Espero que en el futuro se pongan en marcha más iniciativas colaborativas, foros de debate con las instituciones, que den un altavoz a las bases, ya que las directivas de los servicios de salud, en muchas ocasiones absortos en temas económicos y en cuadrar los números, pierden perspectivas muy valiosas para aportar ideas y aire fresco en estos tiempos de crisis.

La economía sanitaria es igual que la doméstica, y quien mas sabe de esta, es el que hace la compra y el almuerzo, no el dueño del supermercado.

Yo por mi parte, seguiré soñando…

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8 comentarios en “Con estos mimbres hagamos nuestros cestos…

  1. Respecto a las peonadas, y pensando solo en las quirúrgicas, son un sistema perverso desde el momento en que premian a quien no cumple y castigan comparativamente a quien hace su trabajo. Creo que hay sistemas alternativos que podrían aplicarse, y no hace falta estrujarse demasiado el cerebro para idear alguno. Por ejemplo, si hay mucha lista de espera en la especialidad X del hospital Y, las peonadas nunca deberían hacerse ni por personal de ese hospital ni tan siquiera en ese hospital. En cambio, desplazar a esos pacientes a otro centro donde los cirujanos de la especialidad X realicen un buen trabajo y mantengan a ralla las listas, ofreciendo a estos profesionales cumplidores la posibilidad de hacer esas “peonadas” me parecería un sistema más justo, que evita el clásico “lo que no opere por la mańana lo cobro como extra por las tardes”, y que además, y para variar, premia al profesional trabajador y cumplidor en lugar de “castigarle”.
    Respecto a las unidades de gestión clínica, el problema es que es un sistema basado en “la zanahoria”, es decir, en ofrecer incentivos económicos. Según tengo entendido estos incentivos se reducen de forma drástica para el año que viene y sucesivos, con lo que es muy probable que la optimista previsión de llegar incluso a las 100 UGC en Asturias en 2013 (hoy mismo estuve hablando con los responsables de gestión clínica de SESPA) no vaya a cumplirse ni de lejos. Una pena.
    Ideas y posibilidades, medidas creativas y soluciones innovadoras las hay, lo que falta es voluntad y agallas para implantarlas, como de costumbre.
    Un saludo, Mónica.

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  2. Hola Mónica; sólo puedo argumentar algo un poco diferente sobre lo mismo…

    La autoconcertación es una medida que tiene ineficacias y eficacia según cómo se mire; pero que, en lo esencial, es perversa por lo ya mencionado… otra cosa sería si esa actividad “extra” se captase de otras zonas de salud que por ineficacia o por problemas coyunturales (falta de medios, espacios o personal) no pudiese hacer frente a la misma en los plazos establecidos.

    La supuesta eficacia de la autoconcertación radica en la extensión de uso de unos espacios (los quirófanos fundamentalmente) ampliando sus horarios; claro que esto mismo se podría hacer de otras formas, pero en este castillo de naipes que es una organización sanitaria cualquier movimiento hace tambalear al conjunto.

    Que yo sepa la hospitalización “en literas” no está inventada… las unidades tienen las camas que tienen y si sus rotaciones se incrementan se debe, en parte, a que los pacientes tienen estancias cortas lo que indica (en general) patologías/intervenciones menos complejar. La autoconcertación requiere esfuerzo si, pero un esfuerzo “diferente” no siempre más esfuerzo. En ese aspecto me preocuparía más la Unidad de recuperación postanestésica o la limpieza de los quirófanos entre intervenciones en el turno autoconcertado.

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  3. 1. desde luego, sale mas barato pagar las peonadas que contratar personal, al menos a corto plazo. otra cosa sería hacer caso a las sugerencias de sergio o de cualquier otro con un minimo de sentido comun. aqui ya se ha intentado, traer las cataratas por ejemplo, sin ningun exito. por cierto, casi nos pegan!
    2. a los gestores politicos les interesan sus numeros, no los de los demas y mucho menos los de los profesionales de la sanidad, que ganan mucho y trabajan poco.
    3.los indicadores que manejan poco tienen que ver con la calidad asistencial, con la eficiencia o con la propia ciencia. el rendimiento quirurgico es una entelequia que desde luego no mide ningun rendimiento sino la ocupacion de la sala en relacion al tiempo disponible de la misma. asi cualquiera cocina.
    4.las listas de espera son otra perversion que no mide la realidad. Un paciente sabe que va a tener que esperar a operarse más de lo que dice la lista de espera pues esta solo se cuenta desde su visita por anestesia no desde que acepta ser intervenido. ademas es maleable con un poco de imaginacion estadistica…
    5. respecto a la UGC creo que la cosa va a depender mucho del liderazgo y de quien lo asuma. corremos el probable riesgo de que la cosa degenere en un mercadillo persa.

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  4. Solo un pequeño apunte sobre el tiempo de espera – o más bien de demora -. Lo de comenzar a contar solo desde que el paciente pasa anestesia no se hace en todos los hospitales. Nosotros por ejemplo no lo hacemos, si o que el tiempo empieza a correr desde el momento en que el cirujano decide que el problema de salud del paciente precisa un tratamiento quirúrgico y éste acepta. Esto es lo que marca la ley. Otra cosa es que aún así este tiempo no sea un reflejo veraz de lo que ha esperado el paciente, aunque solo sea porque los datos que se publican y que se fijan como objetivo para los hospitales no son esperas, sino demoras, lo que es muy distinto.
    Un saludo.

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  5. Es muy triste que las ideas solo se queden para variar en el papel.
    Los cambios políticos siempre provocan estancamientos de decisiones y de proyectos, con independencia de si son buenos o malos.
    Es una lástima que en este país la política siempre se mezcle absolutamente en todos los ámbitos.

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  6. El problema de estas medidas es que solo miran hacia el lado de los números. Si los números cuadran, todo lo demás no importa.
    Pero si por un lado quemamos al personal con recortes, aumentando las horas de trabajo y encima la carga laboral se dispara, no podemos pretender que ese mismo personal sea eficiente y actúe con responsabilidad si sabe que una forma de conseguir dinero extra es alargar las jornadas matutinas, engrosar las listas de espera y meter el turbo durante las jornadas de tarde para obtener el mayor beneficio en el menor tiempo posible.

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  7. Hola. Javi, gracias por comentar.
    En respuesta a tu primera pregunta, tengo aún mis dudas de si hacer peonadas sale más barato que contratar personal, evidentemente si se hace de forma puntual no, pero si prevalece en el tiempo como sucede en muchos hospitales, es mas que claro que sale muy caro.
    Lo justo es ser eficiente en el turno de mañanas, nadie dice que se tenga que trabajar como si de una fábrica de chorizos se tratase, por cierto expresión que escucho en muchas ocasiones, si no de hacer las cosas sin prisa pero sin pausa, símplemente “por el libro” y no, como ya he vivido en otros centros, suspendiendo intervenciones a la mínima, empezando pasadas las 9 de la maña y cerrando el chiringuito nunca mas tarde de las dos de la tarde… “entre Manolín y Manolón…”
    Pero la eficiencia también es cara, y necesita de recursos tanto materiales como personales, y requiere de una madurez del equipo que en muchos casos no es posible.
    Los indicadores de rendimiento del quirófano, ¡ni me los mentes por Dios!, jamás seré capaz de entender que sea mejor ser lento y hacer una intervención, que terner destreza y en menos tiempo hacer dos. Sinceramente me supera.
    El rendimiento quirúrgico debería hacer relación al número de intervenciones realizadas, en relación con el tiempo medio standart de cada intervención, y en relación con el tiempo “sobrante” del quirófano a lo largo del día.
    De tal modo, que si en el transcurso de un semestre se ve que para intervenciones similares, el tiempo medio de intervención está bajando, por ejemplo, por la adquisición de un nuevo instrumento o por la incorporación de alguien más al equipo, podremos medir que estamos mejorando las cirugías, y si esa tendencia se mantiene y cada vez sobra más tiempo al final de las intervenciones, cada x tiempo replantearse el número de intervenciones que se pueden programar en una mañana.
    Asi podremos medir cuán eficientes somos, si cada vez podemos intervenir con igual seguridad, en menor tiempo quiere decir que las cosas “mejoran”, pero claro eso implica medir muchísimos mas indicadores de calidad ( tiempo de estancia del paciente postoperado, tiempos medios por intervención, cribar las cirugías qe hayan cursado con algún tipo de incidencia intraoperatoria… ) que simplemente restar del tiempo total de quirófano disponible, el tiempo total que el cirujano está operando, (porque claro, el tiempo del celador, de la limpiadora, de los enfermeros y auxiliares… no son rendimiento quirúrgico).
    En cuanto a las listas de espera creo que ya te ha contestado Sergio puntualizando en qué momento entra el paciente en lista de espera.
    También debo decir que en ocasiones, y aquí Sergio también puede aportar datos, es una misión imposible operar a un paciente digamos “con patología banal” (entiendase por banal aquellas que no provocan un deterioro de la calidad de vida del paciente, que nadie me malinterprete) se les llama, te dicen que o están de vacaciones, o no les viene bien para esa fecha, que se van de viaje… y la primera vez, evidentemente tiene “un pase” pero nos hemos encontrado con casos, de programarse ni una ni dos veces, si no alguna más, y llamar el día antes para rehusar la cirugía o incluso el día de la intervención no aparecer.
    Las UGC son una utopía que como bien dices depende mucho de quién y cómo las lidere, tristemente sin incentivos económicos casi nadie mueve el culo, que ya es triste, y con incentivos económicos se puede viciar la situación tanto como en el caso de las peonadas.

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  8. No sabría muy bien por donde empezar….

    En principio, hablamos de gestión clínica, que sobre el papel, y creo que en la práctica, aun con los sesgos políticos existentes es una buena forma de organización de la actividad sanitaria, si bien, hay una parte muy muy importante a la que no le afecta, y digamos que es la infantería…

    Las unidades de gestión clínica en general, son bien equipos de salud primaria o servicios médicos especializados así constituidos voluntariamente. El liderazgo en este sentido queda un poco difuminado, quizás, no lo sé, por una falta real de cultura de gestión que va a lo gordo y no se fija en los matices.

    La gestión clínica no está al alcance de cualquiera, y fundamentalmente como dice Sergio se basa en un incentivo de sobrante a cambio de unos compromisos de objetivos a cumplir. Pero las unidades tampoco tienen una autonomía de gestión real, no pueden decidir a quién contratan, como se gestionan determinados detalles, ni tienen control sobre otros aspectos que les pueden influir como servicios centralizados.

    A la infantería, la gestión clínica…no les influye en casi nada, cuando en realidad su influencia sobre los resultados finales en salud es decisiva. (Que nadie me niegue que el funcionamiento de una unidad de hospitalización no influye sobre la recuperación temprana de los pacientes, la incidencia de complicaciones,…)

    En general, lo veo como una forma de dar algo más de autonomía al área médica (Sí, es verdad que en primaria hay algún director de unidad de gestión enfermero, pero son casos de liderazgos excepcionales), pero como sistema de gestión global me parece que aun le queda mucho recorrido, profundizando en la gestión de procesos, que por qué no, podrían estar liderados por enfermería.

    Respecto al uso de indicadores, gestión de la calidad, listas de espera,… mi opinión fundamentada (Estudio preliminar sobre uso de indicadores en el proceso quirúrgico. Rendimiento quirúrgico
    AEEQ | 2010 | 28:21-24), es que todo es bastante maleable y está mal utilizado. Cualquier jefe de servicio sabe como mejorar sus números en el cuadro de mando, y la realidad es que no existen objetivos reales, por lo que cada uno sigue haciendo lo que le viene en gana. Por otro lado (Y sé que no se debe generalizar…) la realidad de unas gerencias demasiado politizadas y poco profesionales, no contribuye en nada a la mejora ni a la innovación.

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